¿Es Usted de las Obras de la Ley, o es Usted de Fe? (Part 3)

Sept. 15, 2019 | By Creflo Dollar

Resumen

 

Vivir mediante las obras de la ley en lugar de por fe afecta negativamente todo nuestro sistema de creencias. La mentalidad que dice que debemos hacer algo por Dios, primero para que Él haga algo para nosotros nos pone en cautiverio. Es una manera errónea de pensar porque trae vergüenza y condenación cuando no hacemos lo que creemos que es necesario para ser bendecidos. Religión que va de acuerdo a las obras es pecado. Por el contrario, cuando somos de fe, creemos que Jesús ha terminado todo lo necesario para que seamos bendecidos; permitiendo que nuestra fe tome posesión de lo que ya se ha hecho. Creer lo correcto y actuar de acuerdo con nuestra fe en Cristo. Esto causa que las mismas bendiciones que Abraham recibió se presenten en nuestras vidas al igual.

  1. Somos justificados por la fe de Jesucristo. Lo que nosotros creemos controla lo que hacemos.
    1. Estamos en una guerra espiritual contra el diablo.

Fe es una herramienta poderosa que utilizamos para mantener la victoria que Jesús obtuvo para nosotros.

Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe (1 Juan 5:4).

Díganlo los redimidos de Jehová, los que han sido redimidos del poder del enemigo (Salmos 107:2).

  1. Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, pero por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo, y no por las obras de la ley nadie será justificado (Gálatas 2:16).
  2. ¿Cuánto más la sangre de Cristo el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a si mismo sin mancha a Dios, limpiara vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? (Hebreos 9:14, 15).

Al salir el para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante del, maestro bueno, Jesús le dijo, ¿por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo Dios (Marco 10:17, 18).

 

  1. La ley mosaico ha terminado. Para experimentar los resultados que queremos en la vida, debemos utilizar nuestra fe.
    1. Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribe hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios (Deuteronomio 28:1, 2).
    2. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham. Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito esta, maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley para hacerlas. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición porque está escrito, maldito todo el que es colgado de un madero, para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu

(Gálatas 3:9-14).

(2 Reyes 4:23).

Necesitamos la fe como de Sadrac, Mesac y Abed-nego. A pesar de ellos ser echados en el horno de fuego ardiendo, ellos ni ardor de fuego tenían (Daniel 3:27).

Aquellos que no guardaron toda la ley fueron maldecidos (Deuteronomio 28:15).

  1. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa (Romanos 4:14).

 

  1. Hay demasiado énfasis en lo que hacemos, y no lo suficiente en creer en lo que Cristo hizo.
    1. No debemos ignorar el mandato de Dios.

Jesús le dijo, si puedes creer, al que cree todo le es posible (Marcos 9:23).

Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga. No temas, cree solamente.

Respondió Jesús y les dijo, esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado ” (Juan 6:29).

  1. La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos (Proverbios 18:21). .
  2. Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos (2 Corintios 4:13).
Cuándo Moisés golpeó la roca en Horeb salió agua (Éxodo 17:6), él creyó lo que Dios le había dicho, y sus acciones se alinearon con su creencia. Sin embargo, cuando Dios le dijo que hablara a la roca para que produjera agua, él en lugar golpeó la roca (Números 20:7-11). Aunque Moisés no cumplió bien esta vez, el agua aun vino de la roca debido al amor de Dios por Su pueblo.

Referencias Bíblicas

1 Juan 5:4

Romanos 4:14

Salmos 107:2

Marcos 9:23

Marcos 5:36

Hebreos 9:14, 15

Marcos 10:17, 18

Deuteronomio 28:1, 2, 15

Gálatas 3:9-14

2 Reyes 4:23

Daniel 3:27

 

Juan 6:29

Proverbios 18:21

2 Corintios 4:13

Éxodo 17:6

Números 20:7-11